“En la prostitución no hay libre elección sino coacción”

 

Su voz es la de la rebeldía y el hartazgo. Su nombre y apellido un ¡basta ya a la explotación sexual! Y es que Sonia Sánchez tiene en sus seis años encerrada en la cárcel de los puteros que la violaron sin ningún remordimiento, toda la rabia del mundo desbordada. Por eso en lugar de callar se reclama con la palabra repitiendo siempre que “ninguna niña nace para puta” y sacando los colores a un mundo que no se escandaliza ni reacciona ante los niveles extremos de violencia sexual con los que gira.

Nuria Coronado Sopeña

Un terrorismo machista que amputa las vidas y sueños de la mitad de la población y al que contesta desde Argentina poniendo a diez el volumen del abolicionismo. “Las mujeres tenemos derecho a una vida libre de violencia y ese el único camino para lograrla”. Y es que el pasado de esta reconocida feminista es su mejor defensa y tratamiento ante todo lo vivido. “En la prostitución no hay libre elección sino coacción. Ser prostituida es ser violada en todos los derechos que puede haber: violan nuestra economía, nuestras emociones, nuestra psique, nuestro cuerpo, nuestros derechos sociales y culturales. Yo tuve violados todos esos derechos cuando me hicieron la puta de todos a los 16 años en Argentina. Por eso cada día, desde que escapé de todo aquello, lucho por una educación liberadora”.

Una lucha que contrasta con la sumisión y la soledad vivida al caer en las garras de la mafia prostituyente. “Considero que la violación en la prostitución es pública, por lo tanto, yo hago una terapia ahora cuando estoy hablando con vos. En la vida de una puta hay mucha soledad, silencio y violencia porque el varón que va de putas no compra sexo, sino que practica la violencia como sexo”.

Y como muestra habla sin tapujos del “bautismo” que le hicieron pasar los puteros al llegar engañada a Rió Gallegos, pensando que iba a trabajar como camarera y se encontró con el prostíbulo. “Me violaron 25 hombres. Empezaron a las siete de la tarde y me soltaron a las seis de la mañana del día siguiente. Tenía 17 años y había ido a Santa Cruz por un aviso que pedía camareras, pero ahí había un burdel donde me redujeron a la nada”. Aquello le pasó porque en aquel prostíbulo ella era la carne nueva a catar. “Todos pasaron por mí, no una sino 3 veces cada uno, anal vaginal y bucalmente. Eso es un bautismo: una violación masiva y pública. Recuerdo flashes. Recuerdo que yo miraba a la proxeneta, le pedía socorro con la mirada, pero ella sólo anotaba cuántas veces eyaculaba cada uno. Terminé internada en un hospital por la brutalidad de las heridas. Lo sucedido había sido el bautismo de fuego para lo que sería en los seis próximos años: una puta”.

Mirando para atrás Sonia Sánchez tiene clara una cosa. Nada de aquello le habría sucedido de haber nacido en otra realidad. “Si mis padres hubieran tenido un salario digno y yo una buena educación, no habría sido puta. Tuve que entender que ninguna mujer nace para puta, te hacen puta cuando abusan de tu vulnerabilidad. En definitiva, para decir basta tuve que matar a la puta que habían construido dentro de mí”.

¿La prostitución es la base de todas las desigualdades?

Así es. Esa descalificación de la “puta feliz” o de que es más fácil ser puta que fregar un inodoro no es cierta. A nadie le gusta estar en una esquina. Cuando van los puteros de putas ¿qué crees que van buscando? Solo quieren la violación bucal, vaginal y anal. ¿Quién elige eso? ¿Quién elige ser esclava sexual? ¿Quién elige con libertad ser violada así 30 o 40 veces por día? ¿Quién elige ser violada analmente con el puño cerrado del prostituyente? ¿Eso es trabajo? No. No lo es. El único trabajo que debemos hacer es el de derribar lo que nos ha impuesto la sociedad a las mujeres. Debemos acabar con el discurso de que ser puta es tan digno como ser diputada de la nación. Porque las mujeres que hemos sido prostituidas y traficadas y que hemos salido vivas de esta violencia no salimos sanas.

¿Cuál es el denominador común en la prostitución?

El de la violencia. Lo que nos une e iguala a todas es la violencia que padecemos y que transmiten sobre nuestras vidas. Una violencia que se transmiten los prostituyentes de unos a otros. Los torturadores compiten entre ellos por ver quién viola o maltrata mejor a la puta que eligen. No hay putero bueno. Todos son violadores. Todos pagan por violar. A esto se suma que los niveles de violencia sexual en los prostíbulos son cada vez mayores porque se confunde deseo y consentimiento y allí siempre tienen la razón los puteros o que cuando se dejan pasar la pornografía como algo sin importancia, se es cómplice de esa explotación.

¿Del 0 al 10 cómo es la rabia cuando se lucha por la libertad y el mundo responde con más patriarcado y prostitución?

La rabia es de diez al cubo. En Argentina las mujeres hemos retrocedido en derechos gracias al actual gobierno de pseudoizquierdas que le abrió las puertas de par en par al proxenetismo en lugar de acabar con la pobreza y el desempleo tan tremendos entre las mujeres. ¡Ni con Macri de derechas se había visto esto! Ahora la explotación sexual y la trata es mucho más profunda y la gran fábrica de putas de mi país es Onlyfans. Lograron romper el movimiento feminista y además con el movimiento LGTBIQ tan potente ya no nos llaman mujeres. Somos cuerpos, úteros, vaginas, tetas, anos… En cuanto a las mujeres que apoyan desde la pseudo izquierda que seamos putas les digo que son el patriarcado con purpurina, ¡nadita más que agregar! ¡Por eso mi rabia es infinita y mi grito es el de que ya no nos callamos más!

Siempre dices que el lobbie putero viene a por nuestras hijas y nietas. Me temo que no se conforman con estas dos generaciones…

Vienen a por nuestras hijas, nietas y bisnietas. Este neoliberalismo es diferente al que conocimos y sobrevivimos. Por ello es urgente hermanarnos en el abolicionismo, sin categorías ni vacas sagradas porque me temo que también vienen a por el resto de las generaciones venideras.

Hay un tema del que no se habla. El de los niños y las niñas que nacen en los prostíbulos. ¿Qué hay de esas criaturas? ¿Qué futuro tienen?

Este es un tema que los gobiernos no hablan. ¿Acaso cuando un putero viola a una puta y la embarazada no está violando también a esa niña o niño creciendo en el vientre de esa mujer? ¿Cómo crecen? ¿Acaso no se hereda la violencia emocional?, Ninguna puta habla de eso. A los gobiernos no les conviene hablar de eso. Yo necesito hacerlo. El gobierno argentino dice que rescató 18.000 mujeres víctimas de trata, pero no dice cuántos hijos, hijas parió cada una. Por lo tanto, no son 18.000 víctimas, son más. Ese es otro negocio que no se habla. Yo tuve cinco abortos dentro de la prostitución, por eso también soy una luchadora y defensora del aborto legal, seguro y gratuito.

¿Hablar te hace recuperarte del silencio al que te sometieron?

Todas las que hemos sido prostituidas no tenemos voz propia. Por la puta habla el putero, habla el proxeneta, habla el estado, hablan las agencias internacionales. Habla la sociedad. Porque cuando sos la puta de todos y todas no te pertenece tu cuerpo y no tienes voz propia. Estás en la pura soledad. Pero la marca de la vergüenza y el dolor no es nuestra, les pertenece a la sociedad y a nuestros gobernantes. No son solo míos la vergüenza y el dolor de haber sido humillada y violentada. ¿Por qué tengo que encerrar ese dolor entre cuatro paredes? Prefiero devolvérselo a la sociedad y a mis gobernantes desobedeciéndoles. Porque ese es el primer paso de la revolución feminista. Les digo: ¡desobediencia por tu culpa soy feliz! Desobedecer es el primer y gran acto feminista.



Tu desafío es renacer mil veces mujer y ser feliz ¿cómo te encuentras en ese camino? ¿La voz de supervivientes como tú es el camino hacia la abolición?

El neoliberalismo asociado al patriarcado ha hecho bien su trabajo confundiendo, maquillando y distorsionando la realidad. Es agotador porque debemos estar alerta las 24 horas. Estoy cansada de a ratos. El dolor es como una montaña en erupción. Luego miro a mi alrededor y no me veo sola. Tengo miles de amigas y compañeras abolicionistas en el mundo a las que puedo llamar y tendré contención y abrazos. Porque ya no soy puta, porque conozco mis derechos, porque ya no hay más silencios en mi vida. Yo lucho para que todas las mujeres seamos las voces de la abolición. Las mujeres tenemos derecho a no ser vendidas, a no ser alquiladas, traficadas, violadas, ni explotadas. Tenemos derecho a una vida libre de violencia. Por eso lucho por una sociedad abolicionista.

 

 

 

 

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